Especialistas remarcan que la vigilancia adulta y la prevención son claves para evitar tragedias en piletas y ríos.
Redacción EL ARGENTINO
El verano trae consigo jornadas de recreación en piletas, arroyos y ríos, pero también un riesgo que suele subestimarse: el ahogamiento. Se trata de una de las principales causas de muerte por lesiones no intencionales en la infancia y la adolescencia, y puede ocurrir en pocos segundos, de manera silenciosa y con muy poca cantidad de agua.
Por eso, profesionales de la salud y organizaciones pediátricas insisten en la necesidad de extremar cuidados. Evitar el uso del celular mientras se cuida a los chicos cerca del agua es una de las recomendaciones más repetidas.
Las pautas difundidas por la Sociedad Argentina de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud remarcan la importancia de instalar barreras físicas en piletas y utilizar elementos de protección adecuados.
El riesgo varía según la edad:
- Lactantes: dependen totalmente del cuidado adulto, incluso en recipientes con poca agua.
- Niños menores de cinco años: siempre deben estar acompañados por un adulto responsable en o cerca del agua.
- Adolescentes: se recomienda reforzar la educación sobre los riesgos, el uso de equipamiento adecuado y las consecuencias del consumo de alcohol u otras sustancias.
En piletas, se aconseja cubrir las bocas de las bombas de succión, evitar juegos bruscos y no dejar juguetes flotando que puedan atraer a los más pequeños. También se recomienda no correr en los bordes y esperar al menos dos horas después de comer antes de ingresar al agua.
En ríos y lagunas, el uso de chaleco salvavidas es obligatorio. Los especialistas sugieren concurrir únicamente a playas y balnearios habilitados, con servicio de guardavidas y zonas delimitadas. Además, se desaconseja la presencia de lactantes menores de dos años en embarcaciones pequeñas por el alto riesgo ante una emergencia.
Finalmente, se destaca la importancia de promover el aprendizaje de la natación acorde a la edad y de capacitar a familiares y cuidadores en maniobras de resucitación cardiopulmonar (RCP).