En el Loteo Perigan comienza a levantarse el nuevo centro parroquial del Sagrado Corazón, un espacio que busca responder a las necesidades de una comunidad diversa, donde la escucha y el acompañamiento se convierten en el principal objetivo pastoral.
Por Sandra Insaurralde
La idea de conformar una nueva comunidad parroquial comenzó hace varios años, como parte de un proceso de reorganización pastoral que buscaba dar respuestas más amplias a las necesidades de la ciudad. Ese camino tuvo un hito clave en marzo de 2025, cuando la Capilla del Sagrado Corazón se transformó oficialmente en parroquia. A lo largo del año, las gestiones con el municipio permitieron concretar la permuta del terreno que abrió la posibilidad de levantar un nuevo centro parroquial en el Loteo Perigan. Con la colocación de la piedra fundacional en diciembre, la comunidad cerró un gran año, marcado por la esperanza y el compromiso de construir un espacio abierto, con la escucha como principal objetivo.
El inicio: reorganizar una nueva comunidad
El proceso de reorganización pastoral comenzó hace no menos de cuatro años y medio. Fue entonces cuando se empezó a pensar en una atención distinta para la ciudad, con una mirada más amplia y territorial. “El proceso de ir pensando en una atención pastoral de la ciudad de otra manera nos llevó a reorganizar las comunidades”, comentó en diálogo con EL ARGENTINO el Padre Ariel Crettaz, párroco del Sagrado Corazón y ex rector del Seminario Diocesano.
De ese camino surgió la posibilidad de conformar una nueva comunidad parroquial. “Esto significó que tuvimos que rediseñar las parroquias existentes y crear una nueva con el Sagrado Corazón como sede y cabecera, ya que venía trabajando desde hace muchos años”, dijo Crettaz. Esta nueva comunidad está integrada por el Sagrado Corazón, el Corazón de María en ruta 20, San Pedro en Gualeyán y la Nuestra Señora del Pilar de Urquiza del Oeste.
El paso previo y lo que impulsó el proyecto se dio el 8 de marzo de 2025, cuando la Capilla del Sagrado Corazón pasó oficialmente a ser Parroquia, marcando un hito en la vida pastoral de la ciudad y abriendo una nueva etapa de organización comunitaria.
El núcleo parroquial se fue delineando recorriendo el terreno y el barrio, observando las necesidades. “La parroquia es todo, no solamente el lugar físico donde funciona. El Sagrado Corazón es la sede, pero la parroquia es la comunidad, y la población es grande”, referenció el sacerdote.
La necesidad de la mudanza
Por el crecimiento demográfico y el espacio reducido la Parroquia tuvo la necesidad de buscar un espacio apropiado para desarrollar toda la actividad parroquial. “La infraestructura existente resultaba insuficiente: instituto, escuela, iglesia, sede de Cáritas y catequesis, todo en espacios reducidos”, mencionó el Párroco. Por eso se buscó un predio más amplio.
Tras gestiones y negociaciones, se concretó la permuta con el municipio. “Fue como un negocio, porque el propietario del terreno visto era el Estado y la Iglesia tenía dos propiedades que estaban siendo usadas por el municipio y se hizo una permuta”, explicó Crettaz. El nuevo espacio tiene casi cinco mil metros cuadrados.
El trámite llevó cinco o seis meses y fue aprobado por unanimidad en el Concejo Deliberante. El nuevo terreno está ubicado en Alicia Moreau de Justo y Larrea, en el Loteo Perigan. “El barrio está muy contento porque se termina una etapa y comienza otra”, expresó.
El barrio, heterogéneo y diverso, recibió la iniciativa con alegría. “Pensé que podía haber resistencia, pero no. Al contrario, hubo mucha alegría. Se ve como una mejora para la comunidad. En general predominó la esperanza”, relató.
El proyecto contempla una casa parroquial, sala de catequesis, salón multifunción, espacio deportivo, placita e iglesia. “El predio va a ser utilizado al 100%”, aseguró. Ya se presentó un bosquejo inicial y se colocó la piedra fundamental el 19 de diciembre. “No es sólo de la Iglesia, sino de la comunidad parroquial en su conjunto. Porque el funcionamiento de la parroquia no es solamente lo celebrativo, también es catequesis, capacitaciones, asistencia, formación y actividades recreativas”, comentó.
La primera etapa ya tiene tiempo de ejecución
La primera etapa será la casa parroquial. “Yo me aventuro a decir que para 2026 podría estar terminada. Aunque no me gusta aventurar fechas, hay muchas ideas dando vueltas sobre cómo conseguir recursos”, dijo. Entre ellas, campañas de ladrillos, rifas, ventas por internet y aportes de vecinos. “Desde alguien que ofrece un árbol para plantar hasta quien dona ladrillos o materiales. La creatividad de la comunidad sorprende”, agregó.
En esta nueva etapa, el Padre Ariel Crettaz subrayó que el principal desafío no es la obra en sí, sino la escucha. “Las urgencias más salientes son la catequesis y la escucha. La gente necesita ser escuchada, no sólo por lo que le pasa en la acción pastoral, sino en su vida cotidiana”, expresó.
En ese sentido, destacó el apoyo escolar que se viene desarrollando. “En la segunda mitad del año encaramos apoyo escolar. Se complementa con requerimientos básicos: una merienda y un almuerzo. Hemos tenido muy buen eco en la gente del barrio”, dijo. Como anécdota, algunas madres le comentaron que por primera vez sus hijos terminaron el año sin tener que rendir en marzo o febrero. “Eso habla de que el gurí se enganchó, le gustó y le ayudó”, agregó.
El apoyo escolar funciona dos o tres veces por semana. Entre juegos, compartir algo rico y estudiar, se genera un espacio muy valioso. “Conseguimos, a través de Cáritas, un subsidio para pagar al capacitador, que es de la comunidad. Se le paga algo simbólico, pero hay un muy buen espíritu de querer que el barrio crezca y tenga esos espacios de apoyo”, explicó Crettaz.
La piedra fundacional
El viernes 19 de diciembre la comunidad del Sagrado Corazón de Jesús vivió un día de profunda alegría, con fe y esperanza. El obispo de Gualeguaychú, monseñor Héctor Zordán, colocó en el Loteo Perigan, la piedra fundacional para la construcción de la nueva parroquia del Sagrado Corazón. “El viernes 19 de diciembre se realizó una gran actividad, una de ellas fue la colocación de la piedra fundacional, es fue para decir “arrancamos” con la ejecución de este proyecto”, remarcó Crettaz
Ese día se bendijo la piedra fundamental y se instaló la cruz en el nuevo terreno donde se levantará la futura Iglesia. La celebración fue compartida con gran entusiasmo por toda la comunidad y contó con la presencia del Padre Oscar Bourlot. Además, se celebró la misa que fue presidida por el obispo Héctor Zordán y acompañada por los sacerdotes Juan Pablo Martinolich, Héctor Trachitte, Eduardo Canzonetta, Daniel Alarcón, además del párroco Ariel Crettaz y el diácono Pablo Rothberg.
Luego, el encuentro continuó en un clima festivo y fraterno, reflejo de la esperanza que despierta este nuevo camino. “Agradecemos de corazón a todos los que colaboraron y acompañaron este momento tan especial. Que el Sagrado Corazón de Jesús siga guiando y bendiciendo este proyecto”, expresaron desde la comunidad parroquial.
La escucha y “ser puertas abiertas”
Finalmente, el sacerdote dejó un mensaje abierto: “Queremos ser una parroquia de puertas abiertas, donde todos tengan su lugarcito. Que el que se sienta atraído por alguno de nuestros proyectos se acerque. Lo que más queremos es que se integren y nos acompañen”, concluyó en diálogo con EL ARGENTINO.
Como próximas actividades, ya en el nuevo terreno, este domingo 4 a las 20 horas se celebrará una misa con el Grupo Misionero. Además, vecinos se comprometieron a rezar cada mañana en el lugar.