El Coeficiente de Gini tocó su valor más alto desde inicios de 2024. Según el Indec, el decil más rico concentró el 33,5% del ingreso total, con un promedio casi 19 veces superior al del decil más pobre. La brecha de género y la informalidad laboral agudizaron la brecha distributiva en el país.
Redacción EL ARGENTINO
La distribución del ingreso en la Argentina urbana sufrió un marcado deterioro durante los primeros tres meses de 2026. El indicador que mide la desigualdad entre los hogares retrocedió a niveles que no se registraban desde comienzos de 2024, según el último informe de Evolución de la Distribución del Ingreso publicado por el Indec, basado en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). El panorama muestra un escenario complejo donde el 16,6% de la población urbana percibió un ingreso per cápita familiar por debajo de los $250.000 mensuales.
El Coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar escaló a 0,442 puntos en el primer trimestre de 2026, mostrando un retroceso frente a los 0,435 puntos registrados en el mismo período del año anterior. Este indicador macroeconómico mide la concentración del ingreso en una escala de 0 a 1 (donde 0 es igualdad absoluta y 1 es concentración total); el registro actual se posiciona como el más alto desde el primer trimestre de 2024, cuando la fuerte devaluación de finales de 2023 había llevado el índice a un pico de 0,467 puntos.
La radiografía de la brecha entre ricos y pobres
Al analizar los extremos de la pirámide social, la distancia entre el decil más alto (10) y el más bajo (1) del ingreso per cápita familiar se mantuvo en 15 veces, igualando el cociente del primer trimestre de 2025, pero superando la brecha de 13 veces que se había alcanzado a fines del año pasado.
- El decil más alto (10): Concentró el 33,5% del ingreso total del país, con un ingreso medio de $2.435.937.
- El decil más bajo (1): Reunió apenas el 1,8% de la torta de ingresos, con un promedio mensual de $130.550.
- Diferencia de promedios: Al evaluar los promedios reales de ambos extremos en lugar de la mediana, la diferencia de ingresos se estira a 19 veces.
El ingreso promedio per cápita del total de la población —que abarca a 30,1 millones de personas analizadas— se ubicó en $728.008, con una mediana de $500.000. La segmentación por estratos sociales refleja la polarización actual: el estrato bajo (deciles 1 al 4) promedió ingresos de $264.131; el estrato medio (deciles 5 al 8) registró $644.818; mientras que el estrato alto (deciles 9 y 10) trepó a un promedio de $1.823.599, casi siete veces más que los sectores vulnerables.
Desigualdad de género e informalidad laboral
Los datos del Indec también dejaron en evidencia un agravamiento en las disparidades de género y laborales. El ingreso promedio de los varones fue de $1.352.247, frente a los $959.030 de las mujeres, ensanchando la brecha de género en la ocupación principal al 29,1%, el valor más alto desde 2022. Por su parte, los trabajadores formales (con descuento jubilatorio) percibieron un promedio de $1.375.143, casi el doble de lo que ganaron los trabajadores informales, quienes apenas promediaron $731.150 mensuales.