El adolescente intentó evadir un control de la División Investigaciones y gatilló un revólver calibre 22 contra los efectivos. Un proyectil impactó en el patrullero. Horas después, la Fiscalía ordenó entregarlo a sus padres, a pesar de que su familia acumula antecedentes por abuso de armas.
Redacción EL ARGENTINO
Un violento episodio se produjo este jueves a la ciudad de La Paz, cuando un adolescente de 16 años se enfrentó a tiros con efectivos policiales en plena vía pública. El hecho no dejó heridos, y culminó con la detención del menor tras una persecución de varias cuadras y el secuestro de un arma de fuego. Sin embargo, la posterior resolución judicial volvió a encender la polémica: por disposición de la Fiscalía interviniente, el joven recuperó la libertad pocas horas después y fue restituido a sus progenitores.
Los hechos
Todo comenzó entre las 10:30 y las 11:00, en un horario de alta circulación vecinal, cuando personal de la División Investigaciones e Inteligencia Criminal realizaba recorridas preventivas en la zona de calle Los Pinos, entre Fernando Torres y Vilches. Al detectar la presencia de los uniformados e intentar ser identificado, el sospechoso emprendió una veloz huida a pie. Durante la fuga, extrajo un revólver de entre sus prendas y efectuó reiterados disparos contra los policías que lo seguían.
La gravedad del ataque quedó plasmada en el vehículo utilizado por los agentes de Investigaciones, cuyo capó recibió el impacto de uno de los proyectiles. En diálogo con medios provinciales, el jefe de la Departamental La Paz, Carlos Schmuk, detalló que la persecución se extendió por unas seis cuadras y pasó por las inmediaciones de un establecimiento educativo de la zona, aunque aclaró que las detonaciones no se registraron frente a la escuela, lo que evitó una tragedia mayor.
Finalmente, los efectivos lograron reducir al menor en cercanías de calle Los Pinos. Al momento de requisarlo, se le secuestró un revólver calibre 22 largo que contenía todas sus municiones percutidas, lo que demuestra que el atacante gatilló el arma hasta vaciar el tambor. "Gracias a Dios no hubo funcionarios policiales ni civiles lesionados", destacó el jefe policial aliviado.
El trasfondo del caso expone una problemática recurrente en la región. Según confirmaron las propias autoridades policiales, tanto el adolescente de 16 años como varios integrantes de su grupo familiar directo cuentan con un frondoso historial delictivo y ya se encuentran vinculados a diversas causas judiciales y allanamientos previos por abuso de armas de fuego y disputas violentas entre bandas locales.