El senador libertario por Entre Ríos respaldó la gestión de Javier Milei y calificó la reforma laboral como “un pilar histórico y fundamental”. Mientras tanto, afuera del Congreso se registraron incidentes durante la marcha de la CGT y organizaciones sociales.
Redacción EL ARGENTINO
El debate por la reforma laboral en el Senado sumó un nuevo capítulo con la intervención del senador entrerriano Benegas Lynch, quien defendió con firmeza el proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei. En su discurso, el legislador libertario aseguró que la iniciativa “es un pilar histórico y fundamental para transparentar el ámbito laboral” y destacó que forma parte de la gestión “transformadora” que lleva adelante el oficialismo.
“Esta ley pone reglas claras para los verdaderos protagonistas de la producción, que son el empleado y el empleador. Parte del proceso de la decadencia de la historia argentina tiene que ver con el fascismo peronista”, afirmó Lynch, en una crítica directa a las gestiones peronistas que marcaron distintas etapas de la política nacional.
Mientras se desarrollaba la sesión en la Cámara Alta, afuera del Congreso se vivieron momentos de tensión. La CGT y diversas organizaciones sociales marcharon desde la Plaza de Mayo en rechazo al proyecto, y en medio de la movilización se produjeron incidentes. Manifestantes arrojaron bombas molotov contra las fuerzas de seguridad, lo que derivó en la aplicación del protocolo antipiquetes. El saldo fue de cuatro policías heridos y al menos dos manifestantes detenidos.
El operativo de seguridad, coordinado entre la Policía Federal y la de la Ciudad de Buenos Aires, incluyó vallas alrededor del Palacio Legislativo y de la Casa Rosada. Las principales columnas comenzaron a movilizarse hacia el recinto desde las 11 de la mañana, pero tras la llegada de más efectivos y el recrudecimiento de los enfrentamientos, las agrupaciones sindicales decidieron retirarse.
Para la tarde, solo permanecían en las inmediaciones del Congreso algunos manifestantes autoconvocados, mientras la sesión continuaba con las exposiciones de los senadores. Desde el oficialismo confían en que el proyecto obtenga la media sanción antes de la medianoche, lo que permitiría su paso inmediato a la Cámara de Diputados.
La discusión legislativa se da en un clima de fuerte polarización: por un lado, el Gobierno y sus aliados defienden la reforma como una herramienta para modernizar el mercado laboral y facilitar la contratación; por el otro, la oposición y los sindicatos denuncian que se trata de un retroceso en derechos adquiridos y un mecanismo para abaratar despidos. El desenlace de la sesión marcará un hito en la agenda política del oficialismo y definirá el rumbo de una de las reformas más controvertidas de la gestión de Milei.