La joven de 17 años fue encontrada en un pozo ciego de una construcción abandonada en Eldorado. La autopsia confirmó que murió por asfixia mecánica. La Justicia investiga el caso y la comunidad reclama justicia y esclarecimiento.
Redacción EL ARGENTINO
La provincia de Misiones atraviesa horas de dolor e indignación tras el hallazgo del cuerpo de Dulce María Beatriz Candia, la adolescente de 17 años que era intensamente buscada desde el pasado 17 de mayo. El macabro descubrimiento se produjo el 28 de mayo en una construcción abandonada del barrio El Tucán, en la ciudad de Eldorado, donde efectivos de la Unidad Regional III realizaban un operativo de búsqueda.
De acuerdo con los primeros datos de la investigación, la joven habría sido víctima de un ataque sexual y posteriormente asesinada. La autopsia realizada confirmó que Dulce murió por asfixia mecánica, descartando otras hipótesis y convirtiendo la causa en una investigación por homicidio.
El caso está bajo la supervisión de la jueza de Instrucción María Laura Rodríguez, quien coordina las actuaciones de la División Policía Científica y de la Dirección Homicidios de la Policía de Misiones. Los investigadores trabajan en la reconstrucción de los últimos movimientos de la adolescente y en la recolección de pruebas que permitan identificar a los responsables.
Por el momento, no se informó sobre personas detenidas ni se dieron a conocer detalles precisos de las circunstancias en las que ocurrió el crimen. Sin embargo, las autoridades señalaron que no se descarta ninguna línea investigativa y que se intensificaron las tareas para esclarecer el hecho.
El hallazgo provocó una profunda conmoción en Eldorado y en toda la provincia. Familiares, amigos y vecinos se movilizaron para exigir justicia y respuestas inmediatas. El caso reavivó el reclamo por mayor protección hacia niñas y adolescentes, en un contexto de creciente preocupación por la violencia de género y los femicidios.
La comunidad se expresó con dolor y bronca, reclamando que la muerte de Dulce no quede impune. “Queremos justicia, queremos saber quiénes fueron y que paguen por lo que hicieron”, señalaron allegados a la joven en las primeras manifestaciones públicas.
Mientras la investigación avanza, el pedido es unánime: verdad y justicia para Dulce Candia. Su asesinato vuelve a encender las alarmas sobre la necesidad de políticas más firmes de prevención y protección, y deja en evidencia la urgencia de respuestas institucionales frente a la violencia que sufren las adolescentes en la provincia.