La víctima hizo un relato de todo lo que padeció mientras fueron pareja. El detenido de 21 años se encuentra con prisión preventiva desde mediados de febrero. Incluso la obligó a interrumpir un embarazo de seis semanas. La semana próxima se hará la última pericia para llevarlo a juicio.
Por Carlos Riera
Los casos judiciales de abuso sexual se repiten a diario en los pasillos de Tribunales. Son incontables los hechos que han sido juzgados y sus responsables condenados, cumpliendo penas en cárceles. Son, en su gran mayoría, causas que tienen a menores como víctimas y sus perpetradores parte del círculo familiar, pero lo que es poco común es que un joven abuse de su pareja y el caso tome trascendencia.
El detenido es un joven de 21 años, funcionario policial, que se encuentra detenido con prisión preventiva en la Comisaria de Minoridad y Violencia Familiar por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal reiterado, lesiones leves agravadas reiteradas, privación ilegítima de la libertad y amenazas simples”.
Esta semana se realizó una audiencia de apelación porque la defensa se oponía a la realización de una pericia que es clave para finalizar con la investigación y que la causa se eleve a juicio. Se trata de la pericia sobre el teléfono celular del acusado, en donde se encontraría la amenaza que le habría realizado a su pareja y que terminó originando la denuncia y apertura de causa.
En el día de los enamorados
Esa amenaza se habría realizado el 14 de febrero pasado, en donde el policía le escribió a su joven pareja de 20 años a través de Instagram: “no te voy a dejar en paz y donde te vea con otro te pego un tiro, lo mejor para vos es que te mates de una vez, te hubiera apuñalado nomas, hija de puta vas a ser mía para siempre”.
En la audiencia de esta semana finalmente se aprobó la realización de la pericia, que se va a llevar a cabo el próximo 13 de abril. Al día siguiente se debe discutir la prórroga de la prisión preventiva, pero la fiscal Martina Cedrés ya tendría todo lo necesario para cerrar la investigación y requerir la elevación de la causa a juicio.
El caso es sumamente grave, porque además la persona acusada es miembro de la Policía en Gualeguaychú. Fue acusado de obligar a su pareja a mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad, de practicarle sexo oral, mientras convivieron durante el 2025. Ella expresó en todo momento su negativa, pero ello originaba algo inverso en el sujeto, que según denunció la mujer, su novio “disfrutaba esa situación”.
Ella anulaba su voluntad y era la voluntad del acusado la que dominaba la relación de pareja. Le prohibió tener amigos, la alejo de su familia con excusas de toda índole. Erosionó su carácter y personalidad, insultándola y diciéndole que no servía para nada, algo propio en este tipo de relaciones de abuso.
Para la víctima no era algo fácil de denunciar. El agresor pertenecía a la Policía y en todo momento le recalcaba que no le iba a servir de nada ir a la Jefatura y que a él no le iba a pasar nada. Infundió miedo y terror en la joven, e incluso fue tal el nivel de sometimiento al que la sometió que la obligó a interrumpir en enero pasado un embarazo de seis semanas.
A todo ello, también se le suman las constantes agresiones físicas. Luego de abortar, la insultaba diciéndole que lloraba todo el tiempo, la tomó de los pelos para sacarla del baño. Cuando cenaban, y como eran constantes las lágrimas de la joven a la que había obligado a terminar con el embarazo, le dijo que se matara y con el cuchillo Tramontina que tenía en su mano le originó un corte en el brazo izquierdo. Incluso, le dejó su arma reglamentaria a mano para que se suicidara.
Ella intentó escapar de la casa, pero el sujeto la mantenía encerrada y había tirado las llaves hacia el exterior. Alcanzó a tomar un teléfono y llamó a la dueña del inmueble que alquilaban, que fue con su marido y luego de poder abrir la puerta, recataron a la joven.