El Servicio Meteorológico Nacional anticipa lluvias para la tarde, ráfagas de viento y posible granizo para el 1 de abril. El fenómeno marcaría el fin del calor extremo y el inicio de un período más fresco e inestable.
Redacción EL ARGENTINO
Tras varios días de calor sofocante y sensación térmica superior a los 40 grados, Gualeguaychú se prepara para un cambio significativo en las condiciones climáticas. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla por tormentas que afectará a la ciudad y a otros departamentos de Entre Ríos, anticipando lluvias intensas, ráfagas de viento y ocasional caída de granizo.
El pronóstico para este miércoles 1 de abril indica temperaturas máximas cercanas a los 33 °C y mínimas de 22 °C, acompañadas de una probabilidad de lluvia del 70%. Se esperan acumulados de hasta 13 milímetros, aunque no se descarta que en algunos sectores puedan registrarse valores superiores. Las ráfagas de viento podrían alcanzar los 29 km/h, generando complicaciones en zonas urbanas y rurales.
La alerta amarilla contempla tormentas “localmente fuertes”, con abundante caída de agua en cortos períodos de tiempo, actividad eléctrica frecuente y condiciones de inestabilidad que se extenderán hacia el fin de semana. Este escenario responde al ingreso de frentes fríos que comienzan a avanzar sobre la región y que, al interactuar con la masa de aire cálido y húmedo instalada en el Litoral, generan las condiciones propicias para el desarrollo de fenómenos de variada intensidad.
Los especialistas coinciden en que este proceso marcará el fin de un prolongado bloqueo atmosférico que mantuvo el calor extremo en gran parte del país. La llegada de aire más fresco permitirá un descenso progresivo de las temperaturas, aunque el alivio no será inmediato. La humedad seguirá presente y jugará un rol clave tanto en la sensación térmica como en la intensidad de las tormentas previstas.
En este contexto, las autoridades recomiendan mantenerse atentos a las alertas vigentes y tomar precauciones: evitar circular en calles anegadas, asegurar objetos sueltos ante las ráfagas de viento y desenchufar electrodomésticos sensibles por la actividad eléctrica.