Su historia es también la de un barrio del sur de la ciudad que se organizó para garantizar educación secundaria donde no la había.
Por Sandra Insaurralde
Este mes se cumplieron 37 años de la primera clase de nivel secundario dictada en la zona sur de Gualeguaychú. La Escuela Secundaria Nº 7 “Profesora Rosa Regazzi”, que nació como anexo de la Pablo Haedo, se consolidó gracias al esfuerzo de vecinos, docentes y estudiantes.
En 1989, en plena hiperinflación, la comunidad celebró la apertura de clases como un triunfo colectivo. “El hecho de que se dictaran las clases fue una alegría de todo el barrio”, recordó, en diálogo con EL ARGENTINO, la licenciada María Méndez, quien reconstruyó la memoria de aquellos años en un encuentro junto al rector César Timone y la profesora Julieta Barro.
En relación a la celebración del aniversario, la docente fundadora de la institución expresó: “Son dos momentos que la comunidad distingue claramente: por un lado, la primera clase secundaria dictada en el barrio, que simboliza el esfuerzo colectivo y el trabajo del grupo humano que impulsó la creación de la escuela; y, por otro, el 23 de octubre, fecha que se transformó en un homenaje a Rosa Regazzi, la maestra que dejó huella en la zona y cuyo nombre fue elegido para dar identidad a la institución”.
Los primeros pasos: del anexo a la independencia
La secundaria comenzó como anexo de la Escuela Pablo Haedo, funcionando en el edificio de la Escuela Nº 94. Los estudiantes, en su mayoría adolescentes del barrio, asistían por la tardecita y la noche. “Eran 80 estudiantes que comenzaron en esa primera promoción. Todos chicos y chicas de la zona que tenían la necesidad de continuar con la secundaria. En aquella época era muy difícil ir hasta las escuelas del centro. Había muy pocas posibilidades”, relató la docente.
La comunidad fue protagonista desde el inicio. “Con rifas y loterías se recaudaba dinero para comprar cosas para la escuela. Sea lo que fuera, siempre hubo respuesta del barrio”, subrayó la ex directora.
La autonomía se fue gestando con la creación de un libro matriz propio y la separación administrativa del Pablo Haedo. “Tras reuniones con padres y autoridades, se concursaron los cargos directivos y la escuela comenzó a definirse como institución independiente”, remarcó. Y recordó que el nombre de la institución también surgió del consenso barrial: “Rosa Regazzi fue una maestra recordada por su carácter fuerte, su compromiso social y religioso para con el barrio. Ella daba clases en la Escuela N° 94 y luego de jubilaba siguió visitando el barrio colaborando desde lo social. A la hora de seleccionar el nombre, no hubo dudas. El barrio la recordaba con mucha gratitud por todo lo que trabajó en la zona, su paso por esta zona dejo una gran huella”, explicó Méndez.
De la precariedad al edificio propio
Los primeros años estuvieron marcados por la infraestructura. “La escuela funcionaba en condiciones de hacinamiento, compartiendo espacios con la primaria y cocinando en un pequeño reducto con un anafe y una garrafa. En este sentido, el comedor escolar se convirtió en símbolo de esfuerzo comunitario”, recordó la docente jubilada.
“Griselda, la cocinera, llegaba cada día en bicicleta, incluso bajo la lluvia y en la oscuridad, acompañada a veces por su hijo. Preparaba la cena para los estudiantes nocturnos, quienes después de trabajar todo el día encontraban en la escuela un plato de comida y un espacio de pertenencia”, relato la ex directora.
El gran sueño del edificio propio tardó décadas en concretarse. En 2013 se llamó a licitación por más de siete millones de pesos, y recién en marzo de 2018, se inauguró la nueva sede. “La mudanza fue inmediata, los docentes y alumnos nos instalamos antes de la ceremonia oficial, queríamos empezar desesperadamente a trabajar acá”, afirmo, por su parte, la profesora Julieta Barro, quien actualmente preside la cooperadora de la institución.
En la actualidad, la escuela cuenta con una matrícula que supera los 400 estudiantes, provenientes de distintas instituciones de la ciudad como la Escuela Nº 35, la Nº 36, la República de Chile, la Nº 11 y también la Nº 94. “La diversidad de procedencias refleja la importancia regional que adquirió la escuela, que se transformó en un espacio de referencia para jóvenes de distintos barrios de Gualeguaychú”, manifestó Barro.
Hoy, con más de tres décadas de vida, la institución sigue siendo un espacio de educación y encuentro. “La escuela marcó un antes y un después en la vida de la zona sur”, resumió Méndez. El nombre de Rosa Regazzi da identidad a una escuela que simboliza la lucha y la perseverancia de toda una barriada de Gualeguaychú.