La medida habilita al titular de un Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) a elegir y contratar directamente a veterinarios privados acreditados por el organismo. En Entre Ríos, Fucofa advierte que el cambio debilita el control sanitario que sostiene el acceso a mercados c
Por Karina Escola
En septiembre de 2025, el Senasa emitió la Resolución 711/2025 que introdujo cambios en el sistema de vacunación contra la fiebre aftosa. El nuevo esquema, con menos vacunas obligatorias para “reducir costos”, contempla una primera campaña total y una segunda campaña, en 2026, destinada únicamente a terneros/as. Además, se actualizó la composición de la vacuna (Resolución 460/2024) y se reguló el movimiento de hacienda.
Ya iniciada la campaña actual, el organismo publicó una nueva resolución, la N° 201/2026, fechada el 13 de marzo, que incorpora la libre elección del vacunador por parte del productor. A partir del 1 de enero de 2027, el titular de un Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA) podrá seleccionar y contratar directamente a veterinarios privados acreditados por el Senasa para aplicar las dosis en su establecimiento.
La norma también introduce modificaciones en el procedimiento operativo del Plan Nacional. Sin crear ni eliminar registros, incorpora ajustes en los mecanismos de comunicación y autogestión de los vacunadores mediante los sistemas del organismo. En este marco, se prevé adecuar las herramientas informáticas para que, a partir de las actas de vacunación registradas por veterinarios privados, se garantice la trazabilidad de las vacunas y de las aplicaciones realizadas.
Con esta actualización normativa se promueve un esquema descentralizado de prestación de servicios sanitarios, bajo supervisión estatal, que amplía las alternativas disponibles para los productores y reconoce el rol de los veterinarios privados.
El esquema actual en Entre Ríos
En la provincia, el plan de vacunación es ejecutado por Fucofa, entidad sin fines de lucro integrada por Federación Agraria Argentina (FAA), Federación Entrerriana de Cooperativas (Fedeco) y Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer). Desde 1989 mantiene un convenio con Senasa para la delegación de la vacunación.
En el departamento Gualeguaychú, el sistema se organiza en 23 zonas con 6 vacunadores, bajo la coordinación de Eber Luján. Fucofa se encarga de planificar el cronograma con los establecimientos, mantener la cadena de frío y asegurar la cobertura total.
En otras provincias el esquema presenta diferencias. En San Pedro (Buenos Aires), por ejemplo, la Sociedad Rural local, a través de un ente de lucha contra la aftosa, contrata veterinarios elegidos por los productores. El ente centraliza las vacunas, garantiza la cadena de frío y abona los servicios. En este modelo, el precio de la vacunación se compone del valor de la dosis y del arancel de aplicación, que se distribuye entre el ente y el vacunador.
Cambios operativos y desafíos
Con la nueva normativa, uno de los cambios centrales será que cada veterinario deberá recibir y conservar la vacuna bajo condiciones adecuadas, cumpliendo con los requisitos de control exigidos por Senasa, como el monitoreo diario de temperatura mediante acumuladores o grupos electrógenos. Este esquema implicaría mayores exigencias de control por parte del organismo sanitario.
Repercusiones del sector
Tras el anuncio, distintas entidades del campo manifestaron su posición. Federación Agraria Argentina, CRA y Farer expresaron su rechazo a la medida, mientras que la Sociedad Rural Argentina se manifestó a favor. Durante la semana está prevista la realización de reuniones de las Coprosas para analizar la implementación del nuevo sistema.
El presidente de Fucofa, Matías Martiarena, expresó su rechazo a la desregulación planteada. Señaló que permitir la compra directa a laboratorios y la contratación privada de vacunadores “quita el control que los entes sanitarios pueden ejercer sobre la vacunación”.
El dirigente indicó que el sistema vigente ha sostenido durante décadas el estatus sanitario que permite acceder a mercados como Estados Unidos y, próximamente, Japón. Según explicó, el modelo actual garantiza que la vacuna salga del laboratorio, conserve la cadena de frío y se aplique correctamente.
“Es mucho más práctico, operativo y económico para el Senasa auditar a 300 entes en el país que a 5.000 vacunadores que van a estar dispersos”, afirmó.
También recordó que un esquema desregulado similar ya existió en Argentina y generó dificultades sanitarias.
El dirigente remarcó que el modelo vigente se basa en un esquema solidario, donde todos los productores abonan el mismo costo, lo que garantiza la cobertura total del rodeo.
Además, advirtió que los cambios podrían afectar el control de enfermedades zoonóticas como la brucelosis, cuya prevalencia en Entre Ríos descendió 12 puntos en el marco del sistema actual.
Finalmente, calificó la medida como una decisión tomada sin consulta en el ámbito de las Coprosas (Comisión Provincial de Sanidad Animal) y señaló que continuarán las gestiones para su revisión.
Consecuencias en otras enfermedades
Un punto que suele pasar desapercibido, pero es vital: el nuevo esquema debilita la lucha contra la brucelosis. En Entre Ríos, el plan actual permitió bajar la prevalencia de esta zoonosis en 12 puntos, logro que ahora se ve amenazado por el cambio de fechas y la desarticulación de las campañas oficiales.