El régimen persa busca mostrar fuerza en medio de negociaciones con Washington, mientras Trump extiende su ultimátum hasta el 6 de abril.
Redacción EL ARGENTINO
La crisis en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta, volvió a escalar este viernes. La Guardia Revolucionaria iraní anunció la interceptación de tres buques portacontenedores y declaró cerrado el tránsito para embarcaciones vinculadas a aliados de Estados Unidos e Israel.
El episodio ocurre en paralelo a negociaciones indirectas entre Teherán y Washington, mediadas por Pakistán, y bajo la presión de un ultimátum estadounidense que amenaza con atacar infraestructura energética iraní si no se reabre el paso.
Choques en el mar y pulseada diplomática
La Guardia Revolucionaria afirmó que los barcos fueron rechazados tras advertencias de su Armada y que la prohibición alcanza a cualquier buque con origen en puertos de países considerados “enemigos”. La firma de inteligencia energética Kpler confirmó que dos navíos de la empresa china Cosco debieron dar la vuelta tras intentar cruzar, permaneciendo varados en el Golfo desde el inicio de la guerra desencadenada por los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero.
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump prorrogó hasta el 6 de abril su ultimátum a Irán, asegurando que las conversaciones avanzan y que Teherán mostró gestos de buena voluntad al permitir el tránsito de diez petroleros norteamericanos. Washington presentó una propuesta de 15 puntos para frenar el conflicto, mientras Irán exige garantías de no repetición y que cualquier acuerdo abarque también frentes en Líbano e Irak.
El equipo negociador estadounidense, integrado por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, sostiene que hay “fuertes señales” de disposición al diálogo. Islamabad confirmó su rol como mediador y ratificó la existencia de conversaciones indirectas.
La tensión se mantiene en un paso marítimo por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, con el riesgo de que la disputa escale hacia un enfrentamiento directo. La pulseada entre demostraciones de fuerza militar y gestos diplomáticos mantiene en vilo al comercio global y a la seguridad energética internacional.