El programa provincial de BPL alcanzó a 50 establecimientos y busca mejorar la productividad y la calidad de la leche, con el acompañamiento de la UNER, el CFI, el INTA y organizaciones de productores.
Redacción EL ARGENTINO
En el Mirador TEC de Paraná se presentaron los resultados del primer tramo del programa entrerriano de Buenas Prácticas Lecheras (BPL). El ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, destacó que las buenas prácticas responden a la demanda de los consumidores por alimentos seguros y de calidad, y al mismo tiempo ayudan a ordenar y simplificar las tareas en los tambos. “Estos primeros 50 tambos alcanzados representan entre el 7 y 8% de los establecimientos de la provincia, y todos están inscriptos en el Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (Siglea)”, señaló.
Los establecimientos fueron visitados por auditores que realizaron diagnósticos individuales y generales, generando planes de mejora. Bernaudo agradeció la participación de la UNER y del CFI, y subrayó que el objetivo central es mejorar la situación del productor lechero y fortalecer la cadena productiva desde el tambo hasta la industria.
Un trabajo conjunto con impacto
El secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNER, Gabriel Gentiletti, resaltó la conformación de un “grupo virtuoso” donde interactúan el Gobierno provincial, el sector lácteo y el ecosistema educativo científico-tecnológico. Por su parte, el director provincial de Producción Animal, Martín Sieber, recordó que el programa comenzó como un plan piloto en el departamento Colón con cuatro tambos, lo que permitió demostrar su potencial transformador.
La jornada contó con la presencia de autoridades provinciales, representantes del CFI, del ICAB, de la UEP, del INTA y de la UNER, además de funcionarios vinculados a la producción y la industria. Todos coincidieron en que las Buenas Prácticas Lecheras son una herramienta clave para mejorar la productividad, garantizar la inocuidad de los alimentos y sostener el crecimiento de la cadena láctea entrerriana.
El programa se proyecta como un paso fundamental para consolidar un modelo productivo más eficiente y competitivo, capaz de responder a las exigencias del mercado y al mismo tiempo brindar mejores condiciones de trabajo en los tambos.