La clausura se produjo en el barrio Ceferino, ciudad de Salta, donde el local funcionaba sin habilitación y fue denunciado por vecinos tras detectar restos de felinos en embutidos.
Redacción EL ARGENTINO
La ciudad de Salta quedó conmocionada tras la clausura de una carnicería ubicada en el barrio Ceferino, sobre la calle Rodrigo Pereyra al 1800. El operativo derivó en la imputación de su propietaria, una mujer de 52 años, acusada de comercializar chorizos y morcillas elaborados con carne de gato.
El caso salió a la luz luego de que una vecina denunciara que, durante un asado familiar, encontró restos que corresponderían a un felino dentro de una morcilla adquirida en el comercio. A partir de ese hallazgo, otro residente del barrio aseguró haber detectado fragmentos similares en un chorizo comprado en el mismo lugar. La situación motivó la intervención de dos médicos veterinarios, quienes confirmaron que los restos analizados pertenecían a gatos.
Operativo y secuestro de mercadería
El fiscal Federico Jovanovics ordenó un allanamiento en el local. Allí funcionaba desde hacía seis años un negocio de venta de embutidos registrado a nombre de la mujer ahora imputada. Durante el procedimiento, llevado adelante por el área de Bromatología de la Municipalidad de Salta, se secuestraron distintos tipos de embutidos, cortes de carne y otros alimentos que presentaban condiciones de conservación deficientes, sin refrigeración adecuada y con signos de insalubridad.
Además, se tomaron muestras de productos como chorizo, morcilla, butifarra y queso de cerdo para realizar los análisis bromatológicos correspondientes. El acta oficial también constató que la propietaria no contaba con habilitación ni permisos para la manipulación de alimentos, por lo que se labraron actas de infracción y se ordenó el decomiso total de la mercadería conforme al Código Alimentario Argentino.
Sospechas y desaparición de mascotas
En paralelo, vecinos del barrio señalaron la desaparición de varias mascotas en los últimos meses, lo que incrementó la preocupación y el repudio social. La hipótesis de que los animales podrían haber sido utilizados en la elaboración de embutidos generó un fuerte impacto en la comunidad, que exige respuestas y sanciones ejemplares.
La causa fue caratulada de manera provisoria como “suministro, distribución y almacenamiento de sustancias alimenticias peligrosas para la salud”. Mientras continúan los peritajes, la mujer quedó formalmente vinculada al expediente y la investigación sigue su curso para determinar el origen de los productos incautados y confirmar de forma concluyente la presencia de restos de felino en los embutidos.
La comunidad salteña, especialmente los vecinos del barrio Ceferino, permanece en estado de alerta y exige que se esclarezca el hecho para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.