La ceremonia oficial se realizó este mediodía en Asunción. Según el mandatario argentino, se trata del logro “más importante de la historia del Mercosur” y dijo que avanzará con más tratados comerciales.
Redacción EL ARGENTINO
El pacto representa una asociación que abarca un cuarto del PIB mundial y más de 750 millones de habitantes.
Este sábado en Asunción, Paraguay, se terminaba de cerrar uno de los acuerdos de asociación más grandes del mundo. Los cancilleres del Mercosur y representantes de la Unión Europea (UE) firmarán el documento final que da pie a una alianza que engloba al 25% del PIB e implica un mercado común de 780 millones de personas, el cual promete transformar las relaciones de ambas regiones.
La rúbrica del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE se hacía este mediodía en el Gran Teatro “José Asunción Flores” del Banco Central de Paraguay. A excepción del brasileño Lula da Silva, estaban presentes en todos presidentes de los países latinoamericanos que suscribieron al tratado, Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Yamandú Orsi (Uruguay), José Raúl Muliño (Panamá) y Santiago Peña (Paraguay), quien oficia de anfitrión por ser el presidente pro tempore del Mercosur. También estaban los presidentes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo Europeo, Antonio Costa, como representantes de la UE.
Lula se excusó de ir a Asunción al decir que no estaba previsto que los presidentes asistieran a la firma. En el marco de las tensiones que tiene con Milei, aprovechó que tenía un encuentro previamente pactado en Rio de Janeiro con Costa y von der Leyen para no tener que ir a Paraguay, no cruzarse con el argentino y capitalizar con un acto separado los esfuerzos que hizo en los últimos meses para que saliera este tratado.
Al momento de su alocución, Milei catalogó al acuerdo como el logro más importante de la historia del Mercosur, y alentó a que el bloque siga con medidas de la misma naturaleza. Afirmó que sin importar las consideraciones de los otros países del Mercosur, su administración va a seguir con negociaciones propias con países como Estados Unidos, Japón, Emiratos Árabes Unidos, entre otros. “La Argentina no se detiene en este acuerdo. Tenemos que ser más dinámicos y acelerar con una economía global. Argentina continuará impulsando nuevas iniciativas comerciales con todos aquellos socios que compartan una visión de apertura de mercado y libertad”, agregó.
Si bien saludó a su par de Italia, Giorgia Meloni, criticó a sus colegas europeos por querer desnaturalizar el acuerdo con las denominadas salvaguardas, que generan ciertas excepcionalidades a las condiciones pactadas en el documento birregional.
En su breve discurso, Milei informó que llevará la firma del acuerdo Mercosur-UE al Congreso durante las sesiones extraordinarias de febrero para que sea aprobado cuanto antes. ¿Qué deberá hacer el Gobierno una vez entrado en vigencia el acuerdo? Fuentes oficiales indicaron que la Secretaría de Coordinación de Producción, a cargo de Pablo Lavigne, deberá “adaptar los reglamentos técnicos vigentes para alinearlos con lo pactado sobre reconocimiento mutuo o equivalencias y ajustar procedimientos de evaluación de conformidad, establecer la norma de origen para permitir la autocertificación e implementar las resoluciones anticipadas de origen”.
Santi Peña, el presidente anfitrión, destacó la consolidación del acuerdo y dijo que Europa y Sudamérica “deben unirse para mostrar un camino diferente en un mundo complejo, inestable, peligroso”. “Necesitamos un futuro que reúna lo mejor de la cultura europea con lo mejor de la sudamericana para generar una nueva síntesis. Más integración, más cooperación, más fraternidad y, sobre todo, más humanidad”, concluyó. Pese a que es el principal aliado de la región de Milei, el paraguayo hizo equilibrio y mencionó en varias ocasiones a Lula y su rol en la concreción del acuerdo. El argentino no aplaudió en ninguno de esos momentos, configurando uno de los momentos de color del acuerdo.
¿Qué es el Acuerdo Mercosur-Unión Europea?
El acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad estratégica para ambos bloques, con el potencial de transformar el escenario geopolítico y económico global. Se trata de un pacto que abarca dimensiones comerciales, políticas y de cooperación, y que origina uno de los espacios económicos integrados más relevantes, con cerca de 745-780 millones de personas y alrededor del 25% del PIB mundial.
El tratado propone la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles bilaterales, la reducción de barreras no arancelarias y la unificación de regulaciones en áreas como inversiones, propiedad intelectual y estándares sanitarios y técnicos.
El acuerdo permitiría al Mercosur acceder de manera preferencial a uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo, lo que beneficiaría sobre todo a su sector agroindustrial y a la exportación de minerales, alimentos procesados y manufacturas agropecuarias.
Para la Unión Europea, el acuerdo fortalecería su presencia en América del Sur y diversificaría sus proveedores estratégicos, especialmente en un contexto de competencia global creciente. Además, las empresas europeas podrían lograr un ahorro anual estimado en hasta 4.000 millones de euros por la reducción de derechos aduaneros, mientras que los flujos de inversión extranjera directa desde Europa hacia el Mercosur podrían duplicarse.
Hoy el intercambio comercial entre ambos bloques supera los 111.000 millones de euros, con Europa como un mercado clave para productos agrícolas sudamericanos, y el Mercosur como destino de maquinaria, automóviles, productos químicos y farmacéuticos europeos. Sin embargo, la relación no es simétrica y existen sectores vulnerables en ambos bloques. Las manufacturas del Mercosur, como textiles, calzado y metalmecánica, enfrentarán mayor competencia europea, mientras que la agricultura europea teme el impacto de la entrada de productos sudamericanos.
Entre los principales desafíos se encuentra la necesidad de superar obstáculos políticos y regulatorios, así como de articular políticas compensatorias y mecanismos de adaptación para mitigar el impacto sobre sectores sensibles y pymes. El cumplimiento de exigencias ambientales europeas en materia de deforestación, trazabilidad y derechos laborales también exigirá inversiones y adaptaciones productivas en el Mercosur.