A la 1:15 AM la voz de Martín Fernández, arengador de Papelitos, anunciaba el ingreso de la tetracampeona a la pasarela del Corsódromo José Luis Gestro.
Por Germán Farabello
La comparsa del Club Juventud Unida presenta "Vivos", bajo la dirección de Juane Villagra, quien en esta edición propone una historia que rinde homenaje a aquellos trabajadores del carnaval que ya partieron de este mundo, pero que reviven en cada noche de celebración de carnaval.
Al igual que en la tradición mexicana, la comisión de frente nos presenta a los alebrijes, seres fantásticos que transitan entre ambos mundos, ayudando a las almas en su camino hacia lo terrenal. Con mallas en tonos fucsia, danzan mostrando sus alas, colas y cabezas de diferentes animales.
El destaque de apertura nos muestra a Blanca, una costurera protagonista de esta historia, interpretada por Ana María Fernández, integrante y colaboradora histórica de Papelitos. Con un acting emotivo, desarrolla perfectamente el inicio de esta historia.
Los portabanderas Lucas Shapiro y Lorena Sánchez Betancourt lucieron sus vestuarios con mayor nivel de detalle que la primera noche, con más brillos y plumas. Su desplazamiento es prolijo y en consonancia con la propuesta temática.
La carroza de apertura mostró muchos avances respecto a la noche anterior, sumando movimientos en las catrinas, como agregados de carreteles de hilo, iluminación y decoraciones en cada elemento.
En el primer bloque se destaca la presencia del homenaje a José Luis Gestro, interpretado por Juan Francisco Sánchez, quien además de su gran parecido físico con el desaparecido director, imita sus movimientos en la forma de bailar. El destaque representa a cada uno de los animales pertenecientes a las comparsas del Carnaval del País, que esta vez tuvo agregado de alas, decoración y luces.
Le sigue una escuadra en negro, bordó y múltiples colores que representan las máquinas de coser que cosen y bordan los sueños en carnaval.
Luego, un destaque conformado por cuadros, cobra vida con personajes que vienen de otro mundo, coronados por la escultura de Toto Arakaki, emplumador histórico del carnaval de Gualeguaychú.
Le sucede una escuadra con túnicas negras, con pecheras doradas y velas en sus espaldares. Son altares adornados con papel picado que anuncian la llegada de la fiesta de la banda musical.
La reina Valentina Giménez tuvo una muy buena noche, donde supo lucir su vestuario en dorado con detalles blancos con gran elegancia y simpatía. Además, su experiencia como bastonera y en lugares destacados le brindan seguridad al momento de desfilar sobre la pasarela.
El carro de músicos, si bien no está en competencia, tuvo mejoras decorativas con el agregado de flores, campanas y guitarras. La banda Furia del Oeste sonó mejor que la primera noche, sobre todo en cuanto a la claridad de las voces, luciendo las armonías ideadas por su directora Andrea Benedetti. Los arreglos musicales de los vientos fueron estridentes, al igual que la sonoridad de campanas y guitarras.
Las voces de Mateo Fiorotto, Zoe Merluccio y Matías Badano ya son parte distintiva de la música de esta comparsa.
Las espinas de la escuadra de cactus con edictos policiales en contra de la alteración del orden, contrasta con la escuadra de los transgresores del orden, quienes lucen vestidos rosa, desafiando a aquellos conservadores que pretendían impedir el carnaval.
Esta escuadra agregó mejoras en vestuarios, como en los carros, sumando espejos y elementos que favorecen el acting y la interacción con el público.
El final estalla en colores con piñatas mexicanas y la llegada del carnaval de las almas, con la Barra Divertida, Acorad, Mascarada, los Astros del Trópico y Acaguay, comparsas emblemáticas de los inicios del Carnaval. En ella desfilan los homenajes a Chiche Brian, Giselle "Rony", y Osvaldo Rey, Director de Papelitos en la década del '80. Con cabezudos que replican cada figura, la propuesta de vestuario mezcla lo autóctono con lo mexicano. Diferentes texturas y una paleta de colores de lo más variada recrean aquellas viejas agrupaciones.
En esta segunda noche también se agregó un homenaje al Payaso Matecito, artista de quien surge el nombre de los Corsos Populares.
El destaque de cierre representa el galpón de Papelitos, lugar donde nace y termina esta historia. En esta segunda noche se completó con decoraciones como flores en sus laterales y parte superior, además de recrear un altar en su parte posterior.
La batucada Los Pibes con la dirección de Martín Piaggio, junto a la pasista Candela Gómez tuvieron una muy buena pasada, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados no solamente por ser los campeones de los últimos años, sino por el nivel del show que brindan tanto para el público como para el jurado.
La carroza de cierre también se mostró más completa, tanto en agregado de flores, como antifaces y efectos lumínicos. Además, los movimientos funcionaron, al igual que el gran nivel de esculturas propuesto por Martin Naef y su equipo.
Muy buena noche para Papelitos que logró sostener los rubros fuertes de la primera noche y mejorar en aquellos aspectos en los que no había tenido tanta contundencia. Hoy, Papelitos volvió a mostrar el nivel de detalles, música y desfile que la consagraron como la comparsa tetracampeona.