En el marco de la muestra conjunta de los museos de la ciudad, la propuesta del Museo Casa Natal de Fray Mocho invita a recorrer el carnaval entre máscaras, memoria e identidad.
Redacción EL ARGENTINO
En el tiempo del carnaval, los museos de la ciudad presentan Rincón de carnaval, una muestra temporaria que ocupa un espacio especial en cada museo como reflejo del pulso festivo del año. Bajo el eje Entre caras y caretas, la propuesta recupera el carnaval como territorio de juego, sátira y transformación, donde las máscaras habilitan el cambio de identidad, la exageración de los gestos y la posibilidad de decir lo que el resto del año permanece oculto.
Desde sus orígenes, el carnaval fue una celebración profundamente popular y participativa. En Gualeguaychú, la fiesta se desplegaba en la calle: guirnaldas con bombitas de colores cruzaban de vereda a vereda la histórica calle 25 de Mayo, desde Rocamora hasta Chile (actual Chalup) iluminando noches de música, disfraces y alegría compartida. Carruajes adornados, caballos enjaezados de gala, farolitos balanceándose al ritmo de la marcha, mascaritas riendo entre matracas y bombos, componían un espectáculo total donde todos eran parte.
Corsos barriales, murgas, juegos de agua y bailes de máscaras convertían la calle en escenario y espejo colectivo. En ese clima de licencia surgían personajes anónimos, críticas sociales envueltas en risa y gestos exagerados que todavía hoy sobreviven en la memoria de la ciudad.
A lo largo de la historia argentina, el carnaval atravesó regulaciones, prohibiciones y restablecimientos. Fue censurado en el siglo XIX, recuperado como fiesta pública, y nuevamente limitado en distintos momentos del siglo XX por su carácter transgresor. Sin embargo, nunca desapareció: persistió en los barrios, en los clubes y en la cultura popular, hasta recuperar con la democracia su lugar como expresión identitaria y colectiva.
Este espíritu encuentra un eco fundamental en la revista Caras y Caretas, dirigida por José S. Álvarez, "Fray Mocho", que supo retratar como pocas el pulso del carnaval, sus excesos, sus máscaras y su mirada crítica sobre la sociedad. Entre la risa y la ironía, la revista -como el carnaval- desenmascaraba costumbres, personajes y contradicciones, recordándonos que, cuando la careta cae, algo verdadero siempre aparece.
La muestra se puede visitar de miércoles a viernes, de 9 a 12 hs., y de 14 a 17 hs., y sábados y domingos de 10 a 13 hs. con entrada libre y gratuita.