La suba del crudo internacional tras el cierre del Estrecho de Ormuz genera incertidumbre en los costos de transporte y en la provisión de insumos agrícolas en Argentina. Aunque YPF asegura que no habrá aumentos inmediatos en combustibles, el agro y la logística ya sienten el efecto de la crisis.
Redacción EL ARGENTINO
El enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán, sumado al cierre del Estrecho de Ormuz, disparó los precios del petróleo a nivel global. Este corredor marítimo concentra cerca del 20% del comercio mundial de crudo y gas, por lo que su interrupción impacta directamente en los mercados energéticos y financieros. En Argentina, la atención está puesta en cómo estas subas pueden repercutir en el transporte, la logística y la provisión de agroinsumos clave.
Combustibles y política de precios
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que las subas internacionales no se trasladarán automáticamente a los precios internos. “No habría cimbronazos con los precios de las naftas, YPF no lo va a hacer. Tenemos una fórmula matemática para que los picos y los valles no afecten al consumidor”, explicó.
Según Marín, si el petróleo se mantiene en torno a los 85 dólares durante varios meses, sí podría haber impacto. Pero si se trata de un pico transitorio, el efecto sería mínimo. En enero de 2026, el gasoil mostró una variación de apenas 0,85%, la más baja en ocho meses, según el Índice de Costos del Transporte (ICT) de FADEEAC.
El conflicto también afecta la provisión de urea y fertilizantes nitrogenados, insumos esenciales para la producción agrícola. En 2025, Argentina importó 1,4 millones de toneladas de urea, de las cuales entre el 30% y el 40% provinieron de países del Golfo como Qatar e Irán.
La incertidumbre geopolítica encareció los fletes en torno al 70% en rutas que pasan por el Golfo, elevando los costos logísticos y las primas de seguro. El precio de la urea ya comenzó a subir, reflejando tanto la escasez anticipada como el aumento de los costos de transporte.
La crisis en Medio Oriente no solo tensiona los mercados energéticos, sino que también golpea de lleno a la logística y al agro argentino. Aunque YPF busca amortiguar el impacto en los combustibles internos, el encarecimiento de insumos y fletes internacionales anticipa un escenario complejo para la producción y el transporte en los próximos meses.