La ONU celebra cada 22 de marzo esta jornada para concienciar sobre la importancia del agua y promover su gestión sostenible. Este año, el eje central será la relación entre acceso al agua y equidad de género.
Redacción EL ARGENTINO
El Día Mundial del Agua se conmemora cada 22 de marzo desde 1992, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó esta fecha para sensibilizar sobre la importancia del recurso hídrico y la necesidad de una gestión responsable. En 2026, el lema estará orientado a destacar cómo el acceso al agua potable y segura se vincula directamente con la igualdad de género, un aspecto clave en el desarrollo sostenible y en la vida cotidiana de millones de personas.
En Entre Ríos, el Día Mundial del Agua se vive en un contexto de fuerte tensión ambiental por el proyecto de instalar una planta de hidrógeno verde y combustibles sintéticos en Paysandú, sobre la margen uruguaya del río Uruguay. Legisladores entrerrianos y el propio gobernador Rogelio Frigerio advierten que la iniciativa amenaza la calidad del agua y revive el conflicto histórico de Botnia.
En Gualeguaychú, el acceso al agua potable y al saneamiento está en proceso de ampliación. Aunque se han logrado avances importantes, todavía existen sectores con infraestructura incompleta, lo que convierte al agua en un tema central en el marco del Día Mundial del Agua.
Agua, género y sostenibilidad
La UNESCO lidera los esfuerzos internacionales para comprender y gestionar los recursos hídricos de manera sostenible, ayudando a los países a monitorear y adaptarse al cambio climático. La organización subraya que la falta de acceso al agua afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas, quienes en muchas comunidades son las principales responsables de recolectar agua para sus hogares. Esta tarea, que puede demandar varias horas diarias, limita sus oportunidades educativas y laborales, perpetuando desigualdades estructurales.
El Día Mundial del Agua busca visibilizar estas realidades y promover políticas que garanticen acceso equitativo y seguro. La gestión sostenible del agua no solo implica infraestructura y tecnología, sino también un enfoque social que contemple la participación de las mujeres en la toma de decisiones y en la administración de los recursos hídricos.
La crisis climática intensifica los desafíos: sequías prolongadas, inundaciones y contaminación de fuentes de agua afectan a comunidades enteras y ponen en riesgo la seguridad alimentaria. En este contexto, la cooperación internacional resulta indispensable para garantizar que el agua sea un derecho universal y no un privilegio.
La jornada del 22 de marzo se convierte así en un llamado global a la acción. Gobiernos, instituciones y organizaciones sociales se suman con actividades de concienciación, campañas educativas y proyectos comunitarios que buscan fortalecer la cultura del cuidado del agua. La meta es clara: asegurar que cada persona, sin distinción de género, pueda acceder a este recurso vital y participar en su gestión responsable. Fuente: ONU / UNESCO