La medida fue tomada por el fiscal Raúl Garzón.
Redacción EL ARGENTINO
El fiscal Raúl Garzón dictó la prisión preventiva de los tres primeros detenidos por el femicidio de Agostina Vega: Claudio Barrelier, como autor de homicidio triplemente calificado, y Soledad Andreani y Osvaldo Fassetta, por encubrimiento agravado. Además, aceptó como querellante a Melisa Heredia, la madre de la adolescente.
A la pareja de Barrelier y madre de su hija, Marianella Palmero, aún no la alcanzó esa medida porque todavía no fue indagada.
Barrelier está imputado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal y homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causae y mediar violencia de género.
En el caso de Fassetta la sospecha de la fiscalía es que el hombre -quien vivía “de prestado” en la casa del barrio Cofico adonde se produjo el crimen- mantuvo contactos telefónicos constantes con Barrelier e intentó desviar la investigación mientras acompañaba a la madre de Agostina en la búsqueda.
Andreani, por su parte, le prestó a Barrelier su Ford Ka, en el que, según el fiscal Garzón, el acusado trasladó el cuerpo desmembrado de la víctima hasta el baldío de Ampliación Ferreyra, donde lo enterró.
En el caso de Palmero fue detenida tras el informe sobre el peritaje realizado en el celular de Barrelier. Está acusada de encubrimiento doblemente calificado. Según consta en la causa, la noche del crimen le preguntó a su pareja por mensaje de WhatsApp “¿qué fue ese grito?”. Fue detectado en el peritaje del teléfono móvil del acusado por el homicidio triplemente calificado.
Palmero estaba en la casa con su hija de 11 años cuando Barrelier ingresó con Agostina el sábado 23 de mayo alrededor de las 23. Ya había declarado como testigo frente al fiscal Raúl Garzón. Por la acusación, la hipótesis de la Justicia es que no intervino en el crimen ni en el posterior desmembramiento del cuerpo de la adolescente, pero después ayudó a ocultar esos delitos.
Levantado el secreto de sumario de la causa, trascendió que Palmero declaró que la noche del sábado 23, Barrelier cenó con ella y su hija, que salió unos minutos, regresó, terminó de cenar. Y que después jugó videojuegos con su hija.
Según su testimonio, alrededor de las 22.30 Barrelier se asomó a la cocina y preguntó si alguien tenía efectivo. Palmero estaba con la novia de uno de los inquilinos que se alojaban en la habitación del piso superior en la casa donde se cometió el femicidio.
“Entre mi hija y yo juntamos aproximadamente $3000. Me dijo que ya me los devolvería, pero no le pregunté para qué los quería porque yo estaba ocupada con lo mío”, dijo. El principal acusado habría usado ese dinero para pagar el viaje de remise realizado por Agostina desde su casa hasta la vivienda situada en el barrio Cofico, donde fue asesinada.
A partir de los análisis efectuados por peritos policiales, los investigadores determinaron que en la casa de Barrelier se cometió el femicidio. Uno de los baños de la vivienda expuso una considerable cantidad de rastros de sangre de acuerdo a los peritajes realizados con el compuesto químico luminol.
Si bien en los peritajes realizados en los varios procedimientos concretados en la casa de Barrelier, se determinó la existencia de restos de sangre en diversas partes, el principal escenario es uno de los baños, en particular, el lavatorio.
En la causa consta que el cuerpo de la adolescente de 14 años fue desmembrado precisamente en ese espacio de la casa. Esa mutilación del cadáver y la certeza, brindada por grabaciones de cámaras de seguridad, de que Barrelier salió el lunes 25 de esa casa con bolsas y tachos que podrían haber servido para trasladar los restos de la menor de 14 años llevaron a los investigadores a perfilar el posible encubrimiento en el que, a criterio de la fiscalía, participaron al menos los sospechosos detenidos junto con el principal acusado.
Fuente: La Nación