El Banco Central impulsa un plan de remonetización con baja de encajes y acumulación de reservas. La medida busca dinamizar el mercado interno y evitar un mayor retraso cambiario, mientras el fallo favorable por YPF aporta alivio político y económico.
Redacción EL ARGENTINO
El Gobierno nacional puso en marcha un plan de inyección de pesos con doble objetivo: estimular el consumo interno y sostener la cotización del dólar. La estrategia se apoya en la baja de encajes bancarios decidida por el Banco Central y en la acumulación de reservas, que se acelerará en el segundo trimestre gracias a la liquidación de la cosecha gruesa.
Remonetización y reservas
La reducción de 5 puntos en los encajes liberó a los bancos unos 2,6 billones de pesos, aunque el impacto será moderado porque la mayoría corresponde a bonos y no a efectivo. La medida marca el inicio de la remonetización anunciada a fines de 2025, tras meses de fuerte ajuste monetario que frenó el crédito y el consumo.
En paralelo, el Banco Central compró USD 3.500 millones en el primer trimestre y espera elevar esa cifra en el segundo, con un incremento de al menos 50% por la favorable campaña agrícola. La tranquilidad cambiaria permitió que el peso argentino se fortaleciera, incluso en medio de la guerra en el Golfo Pérsico.
Inflación y consumo
El Gobierno confía en que la inflación se desacelere en el segundo trimestre. El aumento de la nafta, cercano al 20%, impactó en marzo, pero se espera que sea un efecto puntual. Los alimentos y bebidas mostraron una baja en la segunda parte del mes y la inflación mayorista de febrero fue de solo 1%, lo que anticipa menor presión sobre costos.
Sin embargo, el consumo masivo sigue en retroceso, con ventas de supermercados estancadas. En contraste, sectores como autos y electrodomésticos mantienen niveles sostenidos, y el consumo de bienes importados creció 54% interanual, reflejando un desvío de la demanda hacia productos externos.
El fallo favorable en la causa YPF en Nueva York evitó un pago de USD 16.000 millones y representó un alivio para las cuentas públicas. También significó un triunfo político para Axel Kicillof, quien reivindica su rol en la expropiación y se posiciona con vistas a las elecciones de 2027.
El Gobierno celebró el fallo por cadena nacional, buscando capitalizar el resultado en medio de la crisis económica. Mientras tanto, el mercado refleja incertidumbre electoral: el nuevo Bonar 2028 se colocó con un rendimiento del 8,5%, frente al 6% de títulos con vencimiento anterior, señal de dudas sobre el recambio presidencial.
Fuente: Infobae