Según el diagnóstico institucional del dispositivo que brinda contención a las mujeres que atraviesan situaciones de violencia de género, son muy pocas las que podrían tener una independencia económica y más del 50% no completó la secundaria.
Redacción EL ARGENTINO
El Hogar de Protección Integral “Alas Desatadas” funciona en Gualeguaychú como un dispositivo clave para resguardar a mujeres que no pueden permanecer en su hogar porque implica un riesgo concreto para su integridad. Se trata de una política pública iniciada bajo la gestión de esteban Martín Piaggio y sostenida por el actual Gobierno municipal.
“La casa no es un hostel, es una casa de seguridad. Acá llegan mujeres con riesgo de vida”, explicó Claudia Fiorotto, la actual responsable del área de Género, Diversidad y Protección a Personas Vulnerables. El ingreso se da en contextos de urgencia, cuando no existen redes familiares que puedan contener la situación, y el tiempo de permanencia es transitorio, con un máximo de tres meses, en línea con las medidas judiciales vigentes.
El dispositivo no solo garantiza alojamiento, sino también condiciones básicas de cuidado: alimentación diaria equilibrada, seguimiento sanitario, acompañamiento psicológico y acceso a la educación para los niños que ingresan junto a sus madres. Desde el primer día, el trabajo está orientado al egreso, con el objetivo de que cada mujer pueda reconstruir una vida fuera del circuito de violencia.
En este proceso interviene un equipo interdisciplinario compuesto por profesionales de la psicología, trabajo social y abogadas, que articula con el sistema de salud, el ámbito educativo y organismos de protección de derechos. Además, se sostienen espacios de escucha semanales y acompañamiento permanente ante situaciones de crisis.
Según el diagnóstico institucional del dispositivo, la mayoría de las mujeres alojadas atraviesa múltiples desigualdades: solo el 9% cuenta con empleo formal, más del 50% no completó la secundaria y en el 89% de los casos la violencia proviene de parejas o exparejas. Estos datos reflejan que la violencia de género no puede abordarse de manera aislada, sino en relación con condiciones estructurales como la dependencia económica y la falta de vivienda.
En ese sentido, Alas Desatadas incorpora instancias de formación y producción orientadas a la autonomía. Durante su estadía, las mujeres participan de talleres donde elaboran productos para la venta y desarrollan oficios, al tiempo que se impulsa una huerta que les permite aprender a producir su propio alimento y generar ingresos. Estas propuestas fomentan la organización colectiva, el aprendizaje y la posibilidad de construir herramientas concretas para el egreso.
A su vez, el trabajo del área no se limita al espacio de la casa. Mientras que Alas Desatadas funciona como un dispositivo cerrado y protegido, las acciones comunitarias se desarrollan en territorio, con presencia en distintos barrios de la ciudad. Este abordaje territorial permite llegar a mujeres que muchas veces no acceden directamente al dispositivo, facilitando el primer contacto con el área y fortaleciendo las redes de contención en cada barrio.
El trabajo integral incluye además el abordaje con varones que ejercen violencia, mediante dispositivos específicos que buscan promover procesos de reflexión y modificación de conductas, entendiendo que la problemática requiere intervenciones sobre quienes ejercen la violencia y no solo sobre las víctimas.
Para quienes necesiten asistencia, las líneas de contacto permanentes:
Casa de la Mujer (24 horas): +54 9 3446 53-7333
Área de Género: +54 9 3446 53-5286
Masculinidades: +54 9 3446 20-9363