La Comparsa del Club Tiro Federal presenta “La Resistencia”, historia que revaloriza la raíz tradicional del gaucho argentino y los valores que pregona el Martín Fierro.
Por Germán Farabello
Si bien la comparsa dirigida por Guillermo Carabajal tuvo un comienzo tibio, supo recuperarse de una primea noche fallida y crecer de manera firme y constante. La cuarta noche quizás haya sido la mejor para los de la ribera, no solo en desfile, sino en energía, en el contagio generado por la perfecta ejecución musical y un público que respondió al paso del temblor negro y dorado.
La Comisión de Frente a cargo de Lino López tuvo su mejor pasada de esta edición, con gran talento y coordinación. Del mismo modo el desfile de todo el conjunto fue parejo y no hubo escuadras que mermaran en energía o potencia.
Las carrozas de Ará-Yeví son funcionales al relato, muestran los momentos que deben mostrar, introduciendo al público a esta historia que mezcla tradición y tecnología.
Quizás uno de los ítems de competencia más dispares para esta comparsa sean la diferencia de calidad, diseño y terminación de los vestuarios. Mientras algunas escuadras y bastoneras son sobresalientes, otras no terminan de convencer por opacidad, falta de ornamentación o poca funcionalidad, lo que debilita la atención requerida para sostener el clima deseado.
La Banda Alma Carnavalera ha ido de menos a más y deja en claro por qué son uno de los conjuntos más ganadores del carnaval.
De la misma manera, la batucada Sonido de Parche a cargo de Leo Stefani enciende al público junto a la pasista Camila Carro, quienes logran un final álgido y cargado de nacionalismo, sumando a la puesta en escena y a la narrativa de esta propuesta.
Ará-Yeví continua creciendo y arriesga con una propuesta innovadora, nacionalista que es coherente de principio a fin tanto en diseños como en paleta de colores, puesta en escena y musicalidad.