Redacción EL ARGENTINO
El verano, el calor y el movimiento turístico suelen ser sinónimos de descanso y diversión. Sin embargo, en Santa Catarina, Brasil, la temporada alta se transformó en una emergencia sanitaria. Miles de personas fueron afectadas por enfermedades diarreicas agudas (DDA), con más de diez mil casos notificados en apenas dos semanas. Aunque el brote no corresponde directamente a la provincia de Misiones, la cercanía geográfica y las condiciones climáticas similares en la región hacen que la situación funcione como una señal de alerta para las comunidades fronterizas.
Las enfermedades diarreicas agudas se caracterizan por la aparición de tres o más episodios de diarrea en 24 horas, acompañados en muchos casos por náuseas, vómitos, dolor abdominal y deshidratación. Su transmisión suele estar vinculada al consumo de agua o alimentos contaminados, al contacto con personas infectadas o a prácticas de higiene deficientes en la manipulación de alimentos.
Los mayores fotos de notificación
Los mayores focos de notificación se concentraron en áreas litorales, donde el turismo y la circulación de personas aumentan en verano. La ciudad de Itajaí encabezó la lista con la mayor cantidad de casos individuales, seguida por otras localidades costeras que también reportaron cifras elevadas.
Especialistas señalan que varios factores confluyen para explicar el incremento:
- Altas temperaturas, que favorecen la proliferación de agentes patógenos.
- Movilidad turística, con miles de personas circulando en zonas costeras.
- Consumo de alimentos fuera de casa, muchas veces sin controles adecuados.
- Aguas de baño cuestionadas, cuya calidad sanitaria no siempre está garantizada.
La situación en Santa Catarina expone la vulnerabilidad de las regiones turísticas frente a brotes de enfermedades transmitidas por agua y alimentos. Para Misiones y otras provincias limítrofes, el caso funciona como advertencia: las condiciones de calor extremo, alta circulación de visitantes y consumo masivo de alimentos en temporada alta son similares, lo que obliga a reforzar la prevención y la vigilancia epidemiológica.
Las autoridades sanitarias recomiendan extremar las medidas de higiene, consumir agua segura, evitar alimentos de dudosa procedencia y prestar atención a los síntomas en niños y adultos mayores, quienes son los más vulnerables a la deshidratación. La prevención y la conciencia ciudadana son claves para evitar que la emergencia se repita en otras regiones.