Gualeguaychú

Morrogh Bernard: El padre de las obras que intentaron tapar la vergüenza de la Liga Patriótica

Su apellido da nombre a una de las avenidas más importantes de Gualeguaychú, y quizás pocos lo saben. Su busto ve a diario el tránsito de vecinos y turistas, y quizá pocos lo vieron. Sin embargo, su vida no pasó desapercibida en la historia de la ciudad, con sus buenas y malas.

Domingo, 1 de Febrero de 2026, 7:15

Por Carlos Riera

Juan Francisco Morrogh Bernard fue una figura clave del conservadurismo en la primera mitad del siglo XX. Un hombre polémico, cuestionado, e incluso reivindicado por otros, pero sobre todo beneficiado por la injusticia o la Justicia que lo sobreseyó de su participación en la masacre del 1 de mayo de 1921 en la actual plaza San Martín.

Argentina no era un país muy diferente al actual. Los grupos concentrados de poder eran quienes manejaban los destinos del país y como ha ocurrido siempre, no querían perder sus privilegios ante la demanda del sector obrero. Por ello, no hubo ningún empacho en reprimir a balazos a ese grupo que reclamaba por sus derechos y matar al menos a una docena de ellos.

 

 

Una de las figuras principales de ese día fue Juan Francisco Morrogh Bernard, que por ese entonces tenía 27 años recién cumplidos y comandaba la brigada de la Liga Patriótica de Estación Gilbert. Abdón Hermenegildo Peruchena, un herido de bala ese domingo de 1921, lo describió como un patrón “déspota, tirano y arbitrario”, con antecedentes de persecución laboral y uso de la policía contra trabajadores.

 

Es que Juan Francisco Morrogh Bernard procedía de una familia que había cosechado un gran poder gracias a la actividad rural. Su reconocida cabaña “La Estrella”, ubicada en Gilbert, fue reconocida a nivel nacional e internacional por ser el lugar donde nació el primer ejemplar bovino de la raza Polled Hereford del país y la primera en incorporar un laboratorio de inseminación artificial, además de ser pionera en la exportación directa de sus productos.

 

 

Su bisabuelo había llegado a la Argentina procedente de Irlanda, donde junto a su padre criaban rodeos de la raza Hereford. Hacia 1872, Beltrán Morrogh Bernard eligió tierras entrerrianas, en la zona de Gilbert, y rápidamente hizo punta en la pujante Argentina del siglo XIX.

 

Juan Francisco fue uno de los primeros ingenieros agrónomos recibidos en la Universidad de La Plata y miembro fundador de la Asociación Argentina Criadores de Hereford, y al frente de la Cabaña La Estrella volcó esa modernidad que distinguió a la empresa familiar.

 

Su participación en el 21

 

Ocurrida la masacre de mayo de 1921, Bernard y otros más fueron detenidos brevemente y liberados gracias al pedido que realizó su defensor Ricardo Irigoyen. Recién para 1927 se concluyó la prescripción de la causa y sobreseimiento definitivo, tras casi seis años de tramitación sin individualizar responsables concretos.

En esa ocasión, se concluyó que los hechos ocurridos en la plaza Independencia (actual San Martín) se encuadraban en una riña multitudinaria prevista por el artículo 95 del Código Penal de la época y que no había sido posible identificar con certeza a autores de las muertes o disparos.

 

 

De esta forma, Juan Francisco Morrogh Bernard fue sobreseído y dejó a salvo – por una buena cantidad de años - su buen nombre y fama. Era la Argentina agroexportadora, ganadera por excelencia, donde el campo era el motor del país y si se tiene en cuenta que uno de los involucrados pertenecía a uno de los sectores más poderosos, nada hace pensar que el final podía haber sido otro.

 

Una familia paqueta

 

El protagonista de esta historia nació el 29 de marzo de 1894, en el seno de una familia conservadora, dedicada a la actividad rural, en una casa ubicada en calle Rivadavia 918, pero también vivió en otro domicilio de calle Urquiza 881, pleno centro de la ciudad, donde hoy funciona la Sociedad Rural.

 

Según los que lo conocieron, el ingeniero Morrogh Bernard fue de una personalidad muy fuerte y a pesar de ese contraste con lo sucedido en 1921, también era una persona muy sociable e interesante para entablar una conversación. Quizá ese fue uno de los puntos que lo llevó hacia la política y por lo cual estas líneas se adentran en la figura de un hombre que dejó su legado en Gualeguaychú con obras que fueron y son emblemáticas.

 

Una vez que fue sobreseído por la masacre en la plaza, logró la construcción del camino que unió Gualeguaychú con Gilbert, a través del sistema de consorcio de vecinos. Fue la primera obra en su tipo, con terreno abovedado, alcantarillas y guardaganados.

 

En 1919 contrajo matrimonio con Eugenia Grave de Peralta y tuvo siete hijos, pero de forma muy temprana debió tomar las riendas de la estancia por la muerte de su padre. Pero no fue hasta 1926 que se metió de lleno en la política, obteniendo el cargo de Senador Departamental por un partido vecinal que había conformado con otros nombres de la época. Seis años después, en 1932, llegó a ser Diputado Nacional por el partido Demócrata.

 

El padre de la Costanera

 

Para el 90 aniversario del diario El Argentino, en febrero de 2001, se transcribió el argumento que presentó Morrogh Bernard en su proyecto en la Cámara de Diputados de la Nación, sobre la necesidad y beneficios de contar con una obra para contener el río.

 

“Resulta difícil imaginar que esa banda de cemento, con sus barandas, veredones y obeliscos, y una magnífica vista al río, cual si fuera un amplio balcón, que es hoy la avenida costanera, hasta 1933 no era más que un camino de tropas que bordeaba la baja y arenosa playa del Gualeguaychú”, escribieron los profesores Alejandro Guimera y Delia Reynoso en su libro “Gualeguaychú y el río”.

 

 

No se trataba de un proyecto con fines turísticos. Muy por el contrario, era una necesidad para frenar las crecidas y los embates contra la población asentada en la cuenca. “El proyecto de ley que se acaba de leer y que someto a consideración de la Honorable Cámara está destinado a satisfacer una sentida necesidad y un justificado anhelo de una rica zona de la provincia de Entre Ríos, que tendrá con él expedita una vía cómoda y fácil para sus productos, que encontrarán mejor acceso al importante puerto de Gualeguaychú, constituirá una muralla defensiva”, fueron las palabras de Morrogh Bernard.

 

Y agregó: “El camino proyectado servirá a la par de muralla defensiva, que colocará fuera de peligro a más de setenta manzanas de la ciudad de Gualeguaychú, hechos que por si justifican la inversión de fondos públicos”. Fue así que en junio de 1935 comenzaron las obras de la primera etapa.

 

Se llevó a cabo el paquete de obras más grande en la historia del puerto. Se construyó la Avenida Costanera como obra de contención. Esto implicó el dragado del río Gualeguaychú para refulado de tierra y arena, elevando el nivel del terreno. Se construyeron el nuevo muelle, la extensión del murallón costero hasta cerca del arroyo Munilla, y ocho galpones de la Aduana.

 

El ensanche de Luis N. Palma

 

Ese año fue clave en la vida política de Morrogh Bernard, porque sus gestiones en el Congreso de la Nación permitieron ubicar el destino de fondos para obras públicas en Gualeguaychú y otros puntos de Entre Ríos, dentro del presupuesto de 1936. Es que era un año de elecciones, y no muy distinto a lo que ocurre en la actualidad, con las obras conseguidas en su cartera, compitió por la gobernación de Entre Ríos, pero perdió ante el radical Eduardo Tibiletti.

 

 

En 1935 consiguió el ensanche de la avenida Luis N. Palma. Decía el artículo 1 de la aprobación del proyecto: “Autorizase al Poder Ejecutivo a invertir hasta la suma de 400 mil pesos moneda nacional en el ensanche y pavimentación de la calle Luis N. Palma de la ciudad de Gualeguaychú, en el tramo comprendido entre las calles San José y puente 6 de setiembre (actual Méndez Casariego), de acuerdo al estudio realizado por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación”.

 

También, y como lo refleja el diario El Censor de ese año, “El Palacio San José ha sido declarado de propiedad de la Nación. Se aprobó el proyecto del diputado Morrogh Bernard por el cual se declara monumento nacional al Palacio San José en Concepción del Uruguay. El gobierno adquirirá las indivisas en una suma elevada”.

 

Dentro del presupuesto presentado para 1936, se encontraban otras obras que fueron muy relevantes: “la pavimentación de la calle Del Valle hasta el puente El Cura; la expropiación de la manzana propiedad del señor Borro en el puerto para levantar el edificio de la Subprefectura; cambio del tapial por verja en la manzana de la Aduana, partida para el dispensario antituberculoso, pabellón de pensionistas en el Hospital Centenario, una división más de primer año en el Colegio Nacional, la creación de la Escuela de Comercio”.

 

Pero también, y según se retrata en El Censor de aquella época, con la llegada de las obras surgieron nuevos problemas, principalmente con aquellos vecinos sobre la avenida Luis N. Palma: “la pavimentación y ensanche constituirá sin duda alguna un aporte ponderable al progreso edilicio de la ciudad. Sobre todo si puede llevarse a cabo en toda la extensión que abarca el proyecto, es decir desde el puente hasta la plaza Independencia. Y decimos así, en toda su extensión, porque aunque parezca inverosímil, lo cierto es que han circulado rumores que atribuyen a determinados vecinos el propósito de obstaculizar la realización del trazado completo de la importante obra exigiendo por sus propiedades sumas fabulosas”.

 

El diario jugaba un rol preponderante en el control social de aquellos años y desde esas páginas hoy amarillas por el tiempo, ejercía una especie mandamientos sobre cómo debía proceder una persona que tenía en juego su propiedad. “Como decimos, estas no son mas que versiones que serán o no confirmadas una vez que la Comisión de Valuación designada al efecto por la Municipalidad se entreviste con los propietarios de terrenos y casas que habrá que adquirir para la ampliación y rectificación de la calle. Pero, por lo pronto, el diputado nacional Morrogh Bernard, como autor del proyecto, ya ha consultado el caso con la dirección de navegación y puertos, que es la que construirá la obra, habiéndose resuelto ya que, de existir algún inconveniente en el sentido indicado y debido a la falta de comprensión de algunos vecinos en cuanto a los beneficios que reportará a sus propiedades la pavimentación y ensanche de la calle Luis N. Palma, se desvíe la ruta de la obra la que comprendería el siguiente trazado: desde el puente hasta calle Misiones, desviando por esta y San Lorenzo hasta dar con la Avenida Costanera”.

 

“Se ha acordado un plazo de 30 días para ultimar este detalle, transcurridos los cuales se resolverá definitivamente cual será el recorrido del pavimento a construirse. La comisión designada por la municipalidad visitará en estos días a aquellos propietarios para convenir la avaluación de sus fincas y comunicar inmediatamente a quien corresponda. Debe ser un rumor nomás. Es imposible creer que haya alguien que se oponga a una obra de progreso como la que nos ocupa, exigiendo por su propiedad una suma exagerada como si quisiera aprovechar en beneficio propio el esfuerzo ajeno. Gualeguaychú no puede, no debe tener vecinos ene3migos de su progreso. Cada habitante debe convertirse en un colaborador desinteresado y patriótico de sus hombres públicos”, deslizaba el diario.

 

 

La llegada del Presidente

 

El 29 de mayo de 1937, Gualeguaychú recibió la visita del presidente de la Nación, Agustín P. Justo. El mandatario venía a inaugurar todo ese paquete de obras proyectado por Morrogh Bernard. El pueblo entero en el puerto. Llegó en el yate presidencial Tecuara, escoltado por dos barcos de la marina argentina. Vino con toda su comitiva, el Ministro Alvarado, estaba también presente el gobernador Eduardo Tibiletti. Hubo un banquete en el mismo puerto. Después recorrieron las obras: se inauguró la pavimentación de la Avenida Del Valle. Los vecinos hicieron un gran baile. Cerraron una cuadra para festejar que les habían pavimentado la calle. Ese mismo día se puso la piedra fundamental de lo que iba a ser el Asilo de Ancianos, actual Instituto Agrotécnico. También la pavimentación con hormigón de la calle Urquiza al Oeste, hecha como obra de acceso al puerto (conexión con la ruta a Buenos Aires). Desde allí la comitiva se dirigió hasta lo que es actualmente el Instituto Magnasco, para colocar la piedra fundamental del este edificio, que también fue una gestión del ingeniero Morrogh Bernard.

 

También fue el autor de un proyecto que en parte se reflejó en un hecho que perdura hasta nuestros días, la rectificación del río Gualeguaychú. Ocurrida la gran depresión, para 1936 presentó la rectificación y mayor profundización del acceso al puerto de Gualeguaychú, con la mera intención de crear fuentes de trabajo en una Argentina afectada por la crisis económica.

 

 

Esa rectificación llegó a cumplir una de las dos etapas que tenía previstas y fue el famoso “corte” del río Gualeguaychú realizado a pala, que tenía un segundo corte río abajo que no llegó nunca a hacerse realidad.

 

Por último y sólo para mencionar las obras más fundamentales entre las que participó, en 1936 consiguió el servicio de balsas para definitivamente unir el trayecto a Buenos Aires que había logrado David Della Chiesa.

 

Morrogh Bernard falleció a los 73 años en un accidente automovilístico el 24 de agosto de 1967, viajando en un Ford Falcon hacia Curuzú Cuatiá, chocando contra la cabecera del puente sobre el arroyo Ocanto; y quizás esas cataratas de obras que consiguió para Gualeguaychú, que perdurarán por muchos años más y fueron claves para el desarrollo de la ciudad, sirvieron para lavar esa imagen de lo sucedido en 1921, pero fue la misma historia y el paso del tiempo el que se encargó de volver a sacar a la luz esos hechos y que este hombre tenga hoy sus claros y oscuros.

 

Fuentes: Cuadernos de Gualeguaychú, Gualepedia, El Censor, El Argentino, Instituto Magnasco

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