Redacción EL ARGENTINO
El Mundial 2026 acaba de registrar su mayor impacto en lo que va de la competencia. En un cruce electrizante por los octavos de final, la selección de Noruega sacó a relucir su chapa de equipo durísimo y eliminó a Brasil tras imponerse por 2-1. La gran figura de la jornada fue, de manera indiscutida, Erling Haaland: el letal delantero escandinavo frotó la lámpara en el epílogo del encuentro y convirtió un doblete histórico que depositó a los "Vikingos" entre los ocho mejores seleccionados del planeta.
Durante la mayor parte del compromiso, el combinado sudamericano dirigido por el italiano Carlo Ancelotti intentó asumir el protagonismo del juego mediante la posesión del balón, pero careció de la profundidad necesaria para herir el bloque bajo de los europeos. La falta de efectividad brasileña tuvo su punto más crítico en la primera mitad, cuando la Verdeamarela desperdició un tiro penal que terminó transformándose en un lastre anímico y futbolístico insalvable para el resto del match.
La ráfaga del "Androide" y el descuento tardío
Cuando el partido entraba en su recta final y el tiempo extra parecía el destino inevitable, apareció la jerarquía del goleador del Manchester City. A los 79 minutos de juego, tras un centro preciso lanzado por Andreas Schjelderup, Haaland ganó en las alturas dentro del área y conectó un formidable cabezazo para romper el cero y desatar la locura nórdica.
Lejos de replegarse para cuidar la mínima ventaja, Noruega aprovechó el desconcierto defensivo de su rival. A los 89 minutos, el propio Haaland capturó una pelota fuera del área grande y, sin dudarlo, sacó un violento remate cruzado de zurda que dejó sin chances al arquero rival, sentenciando el parcial 2-0 a favor de los escandinavos.
El tanto del honor para Brasil llegó recién a los 100 minutos (décimo de adición), cuando Neymar cambió un nuevo penal por gol con una ejecución cruzada. La reacción fue demasiado tardía y el pitazo final decretó la eliminación del pentacampeón.
Con este resultado histórico, Noruega rompe los pronósticos y avanza a los cuartos de final de la Copa del Mundo, ratificando el gran presente de una camada que ya no es una promesa, sino una realidad competitiva. Por su parte, la delegación brasileña consumó una prematura despedida que abrirá profundos debates en su país. Ahora, el conjunto europeo espera con comodidad en la siguiente instancia por el vencedor del duelo entre México e Inglaterra.